Areguy, 25 de Mayo

Hoy después de un buen desayuno y de lavar algo de ropa he ido a la escuela a rematar los dibujos que he hecho estos días, para las 10:00 ya había terminado y recogido todo. He pasado por casa de las hermanas porque el calor que hace funde a uno y hay que hidratarse. Me he acercado al centro de salud y ha sido un alivio sentir el aire del ventilador. He terminado de embolsarse unas vitaminas para niños y Basilia ya tenía más trabajo para que hiciera. Me ha dado el portátil y unas hojas con nombres de medicamentos y precios para actualizar. Me he puesto manos a la obra con ganas, pero después de 2 horas y sólo llevar la mitad, me he empezado a cansar de tanto número y tanto nombre de medicamento, así que lo he dejado para continuar otro día. Además la hora de comer se nos ha echado encima.

Tras una siesta, la hermana Basilia tenía el café preparado y hemos terminado las sobras del bizcocho de ayer. Han llegado Ana y Paula las dos chicas de Fe y Alegría que vinieron a dar formación a los profesores de pre-escolar, 1° y 2° curso. Nos han contado como les han enseñado a realizar manualidades con cosas recicladas, tanto ellas como los profesores han quedado contentos. Nos hemos despedido y se han puesto camino a Puerto Príncipe. Jean Marie, el chofer, ha puesto música konpa es un tipo de música Haitiana.

Los chavales se han ido a jugar al futbol pero yo estaba cansado como para acompañarles hasta popiche donde tienen un lugar llano, lo más parecido a una campo de futbol. La verdad que no me apetecía andar 40 minutos y tener que cruzar el rio. Así que me he quedado leyendo, mientras las hermanas rezaban. De pronto ha llegado un 4×4, yo pensaba que eran Paula y Ana que se habían olvidado algo, pero para sorpresa de todos era Cristina trabajadora de Caritas en Bilbao. Estaba previsto que llegará mañana, pero ha podido llegar esta tarde porque su bus ha llegado a las 14:00 a Puerto Príncipe y ha llegado a Areguy sobre las 18:00.

Antes de cenar me he juntado con algunos chavales en las escaleras de la Iglesia. Es nuestro punto de encuentro. Sin teléfonos, cuando queremos vernos acudimos a ese sitio y esperamos a que vaya viniendo la gente. Me han felicitado, les he dicho que mi cumpleaños fue ayer, me han contestado que ya lo sabían, pero que no me vieron. Claro, como por la mañana estuve en Jacmel y a la tarde haciendo las tortillas, no me pudieron felicitar. Les he dicho que me falta por comprar el café, que quiero comprarlo mañana en el mercado. Me van a ayudar para que no me engañen con el dinero. Que aquí ven un blanco y ven dólares. Eso me dicen ellos, así que mañana a la mañana vendrán a buscarme para llevarme al mercado para comprar el mejor café Haitiano, según su opinión. Mejor que el que venden en el supermercado en Jacmel o en Puerto Príncipe.

Como Cristina ha pasado por la otra misión que tienen las Lauritas en Dominicana ha traído queso y otras cosas que le han dado las hermanas de la misión de Dominicana. Después de cenar hemos estado un buen rato de tertulia. Mañana toca planificar la semana, para que Cristina pueda hacer las tareas a las que vino a realizar.

Me voy a la cama con lluvia. Espero que sirva para refrescar y poder dormir mejor. Mañana jueves ya estamos a mitad de semana y ya tengo la ropa lavada y organizada en montones junto a él calzado para ir repartiendo a los chicos. Se empiezan a entremezclar sentimientos, por un lado echo en falta a Sonia, familia y amigos. Por otro lado la gente me pregunta si el año que viene voy a volver. Me preguntan por los Enekos, por Itziar, Naiara, Raúl, Susana, Iker, Jon, Miguel, Karmele, Julián, Isabel, Dori… por todas las personas que ellos conocen y si se cuándo van a volver y yo me quedo sin palabras y no digo nada. Porque ni siquiera sé si podré venir el año que viene. Me preguntan si hay trabajo en Bilbao, les digo que la cosa esta jodida, que sigue habiendo crisis, que se construyeron muchas casas que la gente no tiene para comprar. Que hubo un momento que había mucho trabajo construyendo casas, pero que la gente no puede comprarlas y que ya no hay trabajo en la construcción. Se ríen y les parece curioso que en Bilbao haya casas que la gente no puede comprar y en Haití no haya casas que comprar.

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